
Saturno en el Ascendente
Antes de nacer, nuestra conciencia viaja por el Universo Escogido, sentimos su campo, su textura, percibimos toda su grandeza e inhalamos su sabiduría, en ese instante del no tiempo absorbemos todos los registros akásicos , es decir, toda la memoria de este Universo, así nuestra conciencia va extendiéndose hacia donde nos dirigimos.
Es una sensación de inmensidad, de libertad absoluta y de incertidumbre a la vez, recordamos que ya hemos pasado por esa experiencia muchas veces.
Estamos en la nada observando toda su grandeza, todo su esplendor y la hacemos nuestra.
Poco a poco nos vamos acercando al ser que hemos elegido, el ser que será nuestra puerta a un nacimiento en tercera dimensión, a ese ser que llamaremos madre durante un instante, el encaje es rápido( aunque pareciera una dicotomía puesto que la sensación es de un instante y a la vez una eternidad, es como si el instante se pudiera alargar a voluntad propia.) y funciona igual que al integrarnos en nuestro Universo, nuestra conciencia absorbe toda la esencia de ese ser, sus linajes, su Karma, su Dharma, y sus emociones, el miedo, las carencias, la dualidad, penetramos en su sabiduría, inhalamos su esencia y así contemplamos por primera vez el miedo, entendemos el miedo de ese ser y lo amamos desde lo más profundo porque hasta el momento de nacer no los hacemos nuestros, comprendemos la experiencia como un observador.
Contemplamos la maravillosa creación del ser, dentro del vientre de la puerta que hemos elegido observamos otro cosmos..un universo dentro de otro, la misma sustancia, el mismo alma, esencias compartidas. No hay diferencia alguna, salvo la escala de dimensiones.
Ana Belén Motto